Calmo ante el mar ensimismado
solo ante un infinito que es cada vez más breve dice el sobremuriente en la escollera tengo derecho a mi desánimo tengo derecho al miedo el mundo rueda incandescente y el hombre / esa parábola de fuego aúlla sin saber que está muriendo allá lejos / es decir aquí al lado los penúltimos cubren el desierto el espejismo es de un metal infame los camellos apartan sus ojos de la arena para seguir soñando en otro oasis el aire es de veneno el verde es clandestino ya no hacemos ni sombra en la ceniza calmo ante el mar ensimismado solo ante un infinito que es cada vez más breve dice el sobremuriente en la escollera tengo derecho a mi desánimo tengo derecho al miedo. |
No hay comentarios:
Publicar un comentario